RAZONANDO AL CORAZÓN
El ser humano tiene múltiples virtudes y temperamento impaciente. Cuando de pasiones se trata, deseamos ser correspondidos.
¡Que ofensa el rechazo!
Dejar en manos de la providencia nuestra intención es como dejar en manos del viento un velero que no tiene rumbo fijo. El ego, orgulloso, no entiende de debilidades y el corazón razona y lo llama sentimiento.
Si el corazón tiene razones que la razón no entiende, entendamos nosotros, los motivos de la razón pero sin cortar las alas a la ilusión.
El corazón está dispuesto a perdonar y olvida. La razón no perdona, se queja. Siempre recuerda el dolor.
Al corazón no le importa el tiempo que pase, el sigue amando. La razón no esta dispuesta a seguir creyendo en el amor.
El corazón resiste, sufre, perdona, ama... y no cesa en el empeño hasta lograr su objetivo.
La razón cuenta el tiempo perdido y pierde el tiempo contando.
El corazón no puede olvidar un gran amor y la razón vive en su sueño, creyendo que ya olvidó.
Si no decides, otros decidirán por ti. Hay que apostar en el camino. Hay que arriesgar.Y si ese riesgo entraña un doloroso final, siempre te quedará el sabor de haberlo intentado.
¡Hay corazones sellados con cicatrices pero latiendo con fuerza!
Las cosas tienden a ponerse difíciles cuando no estamos seguros ni preparados para razonar con corazón. Los obstáculos nos separan de aquello que deseamos para que emociones, deseos y ansias se pongan de acuerdo.En ese cruce de espadas comprendamos querencia y necesidad.
Pasa el tiempo y todo vuelve a florecer o por el contrario, se estanca definitivamente.Si sucede lo último, hay que ser valientes y mirar hacia otro lado.
El secreto descansa en la paciencia manifiesta y perseverante, que logra su sueño, cuando el Alma decide que merecemos tan ansiado regalo.
Entonces y sólo en ese preciso instante habrá merecido la pena.
Mientras vivamos ajenos a nuestras propias condiciones mentales, jamás seremos dueños de nuestros deseos.
En el teatro de la vida, somos títeres en busca de amor. Pero no nacimos para ser mendigos de quien con frío desden amenaza con callar la voz del Alma...
Si alguien no te merece...busca otro puerto.
Si te piden y no dan...aléjate.
Si amas y eres correspondido...
Entonces...entrega razón y corazón.
El primer efecto del amor es inspirar un gran respeto; se siente veneración por quien se ama.
Pascal
¡Buenos días a todos!
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